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on increíbles las cosas que puede lograr una persona cuando ama verdaderamente, a veces los limites parecen desaparecer, así es la historia de Barbe Nicole Ponsardin, la mujer a la que el mundo conoció como “La gran dama del champagne”.

Barbe Nicole nació en Reims, el 16 de diciembre de 1777. El padre de Barbe, Nicolas Ponsardin, era un comerciante textil que aspiraba a tener una mayor riqueza, siendo esta la razón por la cual entabló tratos con Philippe Clicquot, el industrial textil con más peso de Reims, para casar a su hija con el único heredero de este, llamado François, un joven que había mostrado interés en llevar el negocio complementario de distribución de vinos de su padre.

Barbe y Francois se casarón y eran felices juntos, fruto de esto fue su hija, Clémentine. Barbe, contaba con un carácter inquieto y ambicioso, gracias a eso Francois le permitió participar en su gran plan: producir sus propios vinos y champagne para venderlos por Europa como productos de lujo. Pero, exportar era entonces una rara y peligrosa aventura, así que ambos carecían de experiencia, pero poco a poco fueron aprendiendo juntos. Barbe siempre escuchaba con atención las conversaciones de su esposo con los comerciantes para educarse y adquirir más conocimientos. Lamentablemente cinco años después de casarse, Francois contrajo fiebre amarilla y murió, dejando a Barbe viuda, Philippe Clicquot, destrozado, se planteó cerrar la bodega de su hijo, pero lo descartó ante la insistencia y disposición de su nuera en arriesgar toda su herencia para sacar adelante el plan de su difunto esposo.

Fue entonces cuando en 1813, La Viuda jugó su gran carta, su bodega atesoraba un vino excepcional, pero Rusia levantó la prohibición de importar champán francés por los conflictos que habían en aquella época, Barbe sabía que el primero en pisar el país, una vez levantada la prohibición, se adueñará del mercado. Así que, desafiando la vigilancia militar, envió un cargamento que esperó cerca de Rusia hasta que finalizará el conflicto. Una vez ocurrido esto, sus competidores se pusieron en marcha, pero “La viuda” llevaba semanas de ventaja, y los rusos ya se habían enamorado de su champán.

Sus innovaciones fueron definitivamente las que consagraron a la Viuda Clicquot como la gran dama del champagne, en 1816 inventó un sistema, aún vigente, que mejoraba la calidad del vino espumoso y agilizaba su producción. Ese mismo año, también creo un método, que convertía al champán en una bebida cristalina. Para diferenciarse aún más de sus competidores, identificó sus botellas con una etiqueta amarilla, algo totalmente inédito, la razón, era un guiño al color de los edificios de San Petersburgo.

Y esta es la historia de Barbe, una historia de compromiso y dedicación a la obra de su esposo. Veuve Clicquot lleva ese nombre en su honor, y actualmente es uno de los champanes más exquisitos de todos los tiempos.